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Ante el eco del vacío de una pérdida, una psicóloga especialista en duelo en Granada puede ayudarte en este proceso adaptativo

Duelo, Psicología

A veces, el mundo parece detenerse. De repente, no hay sonidos, no hay colores, solo el eco de lo que un día fue o de lo que pudo haber sido y ya no será. El duelo es el temblor que sacude la existencia cuando algo o alguien se va. Ya se una persona, un sueño o una identidad.

El duelo entendido desde la Psicología

El duelo es una experiencia psicológica que trasciende de la pérdida física, aunque la primera idea que aparece en nuestra mente al hacer referencia a este proceso sea la de la pérdida de un ser querido. Y es que un duelo comprende desde una ruptura sentimental, al final de una etapa vital o la pérdida de un empleo, entre otras situaciones vitales dolorosas.

En consulta, y mediante el acompañamiento de una psicóloga con formación y experiencia en duelo, esta experiencia que conlleva altos niveles de sufrimiento se entiende como un proceso de adaptación. Una respuesta de nuestra mente y nuestro cuerpo ante una pérdida que se traduce en nostalgia, insomnio, tristeza, ansiedad, apatía, vacío, soledad y pensamientos negativos recurrentes.

A ti, que has llegado hasta aquí, quiero decirte que no hay una “forma correcta” de vivirlo, pero sí caminos que lo hacen soportable. El dolor es necesario para el procesamiento de lo ocurrido y la adaptación a la nueva situación, no se puede evitar. Pero sí el sufrimiento.

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) propone que el sufrimiento se agrava cuando luchamos contra él. En cambio, si aprendemos a aceptar las emociones desagradables, sin evadirlas ni aferrarnos a ellas, y mantenemos nuestro compromiso con aquello que da sentido a nuestras vidas, el dolor se transforma. Llegando, así, la adaptación. La evolución. Sin que ello implique olvido.

Factores que influyen en el proceso de duelo

El duelo es un proceso único. Es diferente en cada persona. Porque, a pesar de compartir similitudes, cada historia tiene su propio contexto. Razón por la que los siguientes factores deben valorarse:

  • El tipo de pérdida: La respuesta ante la pérdida de un ser querido de forma inesperada no es igual que si hay una anticipación. Del mismo modo, si hacemos referencia a las rupturas sentimentales o al cambio de rol en la familia, pueden ocasionar duelos complejos.
  • Las estrategias de afrontamiento: Cada persona tiene un repertorio de respuestas con las que intenta sobrevivir y adaptarse al medio. Algunas tienden a la evitación emocional, mientras que otras procesan la pérdida mediante la expresión e incluso, el autocastigo.
  • El apoyo social: Somos seres sociales, siendo inherente a nuestra naturaleza la comunicación interpersonal y la búsqueda de refugio. Un entorno de comprensión facilita la expresión emocional y, por ende, la adaptación a la nueva situación.
  • La historia personal: Somos mucho más que un “ahora”. Somos una historia. Un conjunto de experiencias previas que nos marcaron con aprendizajes y que influyen en la forma en la que se elabora un duelo en la actualidad.

Más allá del tiempo: el duelo como proceso adaptativo.

El duelo no es un proceso lineal. Como tampoco encuadra en lo que se supone que es un “tiempo normal” de superación. Y es que pensar en fases ordenadas a seguir, un tiempo concreto al que ceñirlo o creer que es algo a superar, dificulta su procesamiento. El duelo no se supera, sino que se transforma.

Con el acompañamiento de un psicólogo especialista en duelo en Granada, si resides en la ciudad, o en la modalidad online si las condiciones lo exigen o está entre tus preferencias, puede facilitar estrategias de regulación emocional, reestructuración cognitiva, trabajo en valores y adaptación conductual que permitan integrar la pérdida de manera saludable.

Conclusión: Vivir después de la pérdida

La adaptación en el duelo no consiste en el olvido. No requiere evitar sentir. No se trata de disimular que “estás bien” cuando por dentro sientes la devastación más absoluta. El duelo no se supera, se integra. La vida no se para, cambia.

Encontremos, juntos, el significado de esa ausencia y construyamos una vida con propósito, recomponiendo cada pedazo. A partir de hoy. No como un nuevo comienzo, sino como una continuidad.

Y así, al menos entre palabras, estoy contigo.

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